Nuevo artículo de Iñigo Segrelles en Confilegal

Los políticos —y sus partidos— no es que no tengan intención de que exista una Justicia independiente, es que tienen la intención —claramente demostrada con los hechos— de que no exista tal clase de Justicia. Esto no es una novedad, viene ocurriendo así desde antes de aprobar la Constitución.

Sin embargo, la Justicia, se dice, debería ser independiente.

Podemos resucitar a Montesquieu –aunque sea un poco–. No es fácil porque el poder establecido, ya se sabe, tiende a perpetuarse.

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